Curiosidad en medio del tránsito urbano
Tremendo chasco. El día cuando el novio amoroso llegó efusivo y, sin mediar palabras, quiso abrazarla y besarla… halló el rechazo.
Y grande fue su vergüenza tras percatarse de que su amada, Angelina Lorenzo Morales, aunque era casi ella….. no era ella; era su hermana Angelisis.
Esto no es un rompecabezas. Es que “las mellizas de Amet” (Autoridad Metropolitana de Transporte) se parecen tanto entre sí que cuando eran niñas y una de ellas hacía alguna travesura…. La madre las castigaba a las dos… para no equivocarse y cometer la injusticia de penalizar a una inocente.
Si ese anecdotario se produce entre los íntimos… déle rienda suelta a su imaginación y piense en todo lo que ocurre en el trabajo de estas dos jóvenes, en medio de la calle, dirigiendo el tránsito.
Arelis Peña Brito, hasta hace poco subdirectora de El Caribe, casi va a consultar a un psiquiatra después que vio a una de ellas y luego “la volvió a ver” dos esquinas después. -“!O me estoy volviendo loca o esa policía tiene el don de la ubicuidad!”, pensó.
Otro caso fue el del conductor Carlos Jiménez, quien increpó a Angelisis acusándola de “abusadora” porque le había puesto una multa y poco después volvía detenerlo. ¡Qué injusto ese chofer!, la sanción se la puso Angelina.Los esfuerzos de Amet….El sector femenino de Amet alcanza el 31 por ciento de las 2,406 personas que comprenden el área policial y militar y que diariamente tratan de controlar el desplazamiento de más de 1.1 millón de vehículos en los 1,400.79 kilómetros cuadrados que tienen el Distrito Nacional y la Provincia Santo Domingo.
Desde las seis y media de cada mañana hasta las dos de la tarde, los agentes de la primera tanda ocupan sus puestos de trabajo para imponer el cumplimiento de la Ley 241 que regula el tránsito terrestre; luego son sustituidos por otro contingente.
En esa labor el año pasado ellos impusieron 428,794 multas (sin incluir diciembre).
Las mellizas imponen un promedio de ocho contravenciones diarias.
La capitana Anabelle Cornielle, supervisora general de las F1 (área femenina de la Amet) afirma que ellas son eficientes y que en su desempeño no son arbitrarias.
“Les hemos enseñado a exigir, pero con cortesía. Nuestra misión principal es proteger vidas”, dice.
Pese a los requerimientos de las autoridades, en 2007 ocurrieron 23,656 accidentes, que dejaron 1,091 muertes y 4,499 heridos, según los reportes de la Policía Nacional procesados por la Dirección General de Tránsito Terrestre.
El 78 por ciento de las víctimas fueron jóvenes entre 18 y 30 años de edad; el 80 por ciento de los accidentes fueron por imprudencias (violaciones a las leyes de tránsito).
Angelina opina que los ciudadanos respetan y sienten más la autoridad de los hombres que de las mujeres policías.
“Necesitamos más cooperación. Nosotros aconsejamos, educamos a los conductores y a los peatones; se les fiscaliza, pero al otro día vuelven y lo hacen”.
“En Amet casi no se siente la diferencia de sexo. Hombres y mujeres estamos bien integrados, nos ayudamos en el trabajo”, dice.
Luego admite que por la condición de femeninas tienen algunos privilegios, como “preferencias para trabajar en horario matutino y normalmente no laboramos después de las siete de la noche, mientras los hombres duran hasta las diez”.
No sólo se parecen...
Angelina y Angelisis aplicaron para ser Policías de Tránsito y fueron seleccionadas. Las remitieron a la Escuela Metropolitana de Tránsito, que es una dependencia para enseñar las técnicas modernas requeridas por los especialistas en el manejo del tránsito vial.
El entrenamiento dura cuatro meses y está basado en un programa teórico y práctico. Graduadas, desde hace un año y cinco meses desempeñan el trabajo.
Esa escuela, instituida por el mismo Decreto que crea Amet, ya lleva 23 promociones, con 2,897 egresados.
Las Lorenzo Morales tienen igual tipo de sangre, las mismas características físicas como la piel, el cabello, color de los ojos y constitución física… Pero difieren en lo emocional. Angelina se reconoce más extrovertida. No les atrae el mismo tipo de hombre, ni los mismos ambientes.
Sin embargo, viven juntas, duermen en la misma habitación, ambas estudian el sexto semestre de la carrera de Derecho y les gusta estar cerca una de la otra.
Trabajan en las esquinas Lope de Vega y Lincoln con avenida Roberto Pastoriza, a 50 metros una de la otra. La capitana Cornielle, quien les asignó el área de servicio, dice que la cercanía es por conveniencia, para optimizar los recursos y porque, juntas, ellas son más eficientes.
Al margen de eso, las melllizas despiertan curiosidad.
Y grande fue su vergüenza tras percatarse de que su amada, Angelina Lorenzo Morales, aunque era casi ella….. no era ella; era su hermana Angelisis.
Esto no es un rompecabezas. Es que “las mellizas de Amet” (Autoridad Metropolitana de Transporte) se parecen tanto entre sí que cuando eran niñas y una de ellas hacía alguna travesura…. La madre las castigaba a las dos… para no equivocarse y cometer la injusticia de penalizar a una inocente.
Si ese anecdotario se produce entre los íntimos… déle rienda suelta a su imaginación y piense en todo lo que ocurre en el trabajo de estas dos jóvenes, en medio de la calle, dirigiendo el tránsito.
Arelis Peña Brito, hasta hace poco subdirectora de El Caribe, casi va a consultar a un psiquiatra después que vio a una de ellas y luego “la volvió a ver” dos esquinas después. -“!O me estoy volviendo loca o esa policía tiene el don de la ubicuidad!”, pensó.
Otro caso fue el del conductor Carlos Jiménez, quien increpó a Angelisis acusándola de “abusadora” porque le había puesto una multa y poco después volvía detenerlo. ¡Qué injusto ese chofer!, la sanción se la puso Angelina.Los esfuerzos de Amet….El sector femenino de Amet alcanza el 31 por ciento de las 2,406 personas que comprenden el área policial y militar y que diariamente tratan de controlar el desplazamiento de más de 1.1 millón de vehículos en los 1,400.79 kilómetros cuadrados que tienen el Distrito Nacional y la Provincia Santo Domingo.
Desde las seis y media de cada mañana hasta las dos de la tarde, los agentes de la primera tanda ocupan sus puestos de trabajo para imponer el cumplimiento de la Ley 241 que regula el tránsito terrestre; luego son sustituidos por otro contingente.
En esa labor el año pasado ellos impusieron 428,794 multas (sin incluir diciembre).
Las mellizas imponen un promedio de ocho contravenciones diarias.
La capitana Anabelle Cornielle, supervisora general de las F1 (área femenina de la Amet) afirma que ellas son eficientes y que en su desempeño no son arbitrarias.
“Les hemos enseñado a exigir, pero con cortesía. Nuestra misión principal es proteger vidas”, dice.
Pese a los requerimientos de las autoridades, en 2007 ocurrieron 23,656 accidentes, que dejaron 1,091 muertes y 4,499 heridos, según los reportes de la Policía Nacional procesados por la Dirección General de Tránsito Terrestre.
El 78 por ciento de las víctimas fueron jóvenes entre 18 y 30 años de edad; el 80 por ciento de los accidentes fueron por imprudencias (violaciones a las leyes de tránsito).
Angelina opina que los ciudadanos respetan y sienten más la autoridad de los hombres que de las mujeres policías.
“Necesitamos más cooperación. Nosotros aconsejamos, educamos a los conductores y a los peatones; se les fiscaliza, pero al otro día vuelven y lo hacen”.
“En Amet casi no se siente la diferencia de sexo. Hombres y mujeres estamos bien integrados, nos ayudamos en el trabajo”, dice.
Luego admite que por la condición de femeninas tienen algunos privilegios, como “preferencias para trabajar en horario matutino y normalmente no laboramos después de las siete de la noche, mientras los hombres duran hasta las diez”.
No sólo se parecen...
Angelina y Angelisis aplicaron para ser Policías de Tránsito y fueron seleccionadas. Las remitieron a la Escuela Metropolitana de Tránsito, que es una dependencia para enseñar las técnicas modernas requeridas por los especialistas en el manejo del tránsito vial.
El entrenamiento dura cuatro meses y está basado en un programa teórico y práctico. Graduadas, desde hace un año y cinco meses desempeñan el trabajo.
Esa escuela, instituida por el mismo Decreto que crea Amet, ya lleva 23 promociones, con 2,897 egresados.
Las Lorenzo Morales tienen igual tipo de sangre, las mismas características físicas como la piel, el cabello, color de los ojos y constitución física… Pero difieren en lo emocional. Angelina se reconoce más extrovertida. No les atrae el mismo tipo de hombre, ni los mismos ambientes.
Sin embargo, viven juntas, duermen en la misma habitación, ambas estudian el sexto semestre de la carrera de Derecho y les gusta estar cerca una de la otra.
Trabajan en las esquinas Lope de Vega y Lincoln con avenida Roberto Pastoriza, a 50 metros una de la otra. La capitana Cornielle, quien les asignó el área de servicio, dice que la cercanía es por conveniencia, para optimizar los recursos y porque, juntas, ellas son más eficientes.
Al margen de eso, las melllizas despiertan curiosidad.

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